La historia de un embarazo por ICSI

#MiHistoria

Creo que desde siempre quise ser “mamá joven” recuerdo que decía que sería ideal antes de los 30, me case también “muy joven” a los 24, así que sobre los 27 empezó la búsqueda. En principio pedí cita con mi ginecólogo de siempre, le consulte sobre los pasos a seguir para “buscar el embarazo” me envío unos exámenes de sangre y cuando volví con estos me dijo que “todo estaba bien”, a pesar de que por trabajar en reproducción asistida sabía sobre la importancia de la evaluación de la pareja, lo deje pasar, deje los anticonceptivos y empezamos “a buscar”. Pongo buscar entre comillas porque hoy pienso que uno no tendría que buscar lo que no puede encontrar, y que los estudios preconcepcionales deberían incluir una revisión detallada de los dos miembros de la pareja y dar información real sobre las posibilidades de encontrar en embarazo para cada pareja, esto no solo ahorra tiempo, sino que tiene un impacto en la salud mental y física de ambos miembros de la pareja.

Entonces empezamos la búsqueda mes tras meses, los primeros meses recuerdo que con ilusión planeaba cuántos días de retraso iba a esperar para hacerme una prueba, y si me la haría sola para luego decirle a mi esposo de alguna forma especial, o sería un plan de los dos, con abrazos y saltos al ver el positivo como en las películas. Sin embargo, esto nunca pasó, creo que hubo un par de veces en que las que con uno o dos días de retraso me hice una prueba que obvio resultaba negativa. Después de un poco más de seis meses empecé a tener la sensación de que algo no estaba bien, sin embargo, como se dice desde el sentido común pensaba o quería pensar, que todavía no era momento, que debía dejar de pensar tanto en eso, “relajarme” porque o sino era por ansiedad que no íbamos a quedar embarazados. En el camino hubo algunas veces que los días de ovulación coincidían con viajes de mi esposo, así que el tiempo se fue haciendo confuso, tal vez porque me daba miedo o tal vez porque quería “estar tranquila”, ya ni sé. Después de un poco más de un año de búsqueda hablé con los ginecólogos de Eugin y me dijeron que había que hacer el espermograma, de nuevo se me nubla el tiempo, pero unos meses después fuimos con mi esposo y encontramos que podía haber una posible explicación en la movilidad espermática, nos remitieron a urólogo y él recomendó tomar algunos suplementos y volver a evaluar en unos tres meses, de manera simultanea aprovechando que tenía la posibilidad por trabajar en una clínica de fertilidad, empecé a hacer seguimiento a  mi ovulación, resultó que no era tan exacta para el día 14 y tampoco ocurría siempre, entonces ahí hubo otra posible explicación, seguía pasando el tiempo, y recuerdo que en momentos yo sentía que necesitaba vacaciones de la búsqueda porque ya los días antes del periodo no representaban ninguna ilusión, por el contrario me daba miedo porque estaba casi segura que otra vez no pasaría. Sobre el segundo año de búsqueda decidimos consultar de manera formal a Eugin con el Dr. José Ignacio Madero, la primera recomendación fue hacer IAC (Inseminación Artificial Conyugal), esta opción, por  un lado garantizaba la ovulación y por otro compensaba hasta cierto punto las dificultades de movilidad. Hicimos la primera sin éxito y a los dos meses la segunda también sin éxito, para ese momento el miedo había crecido. Soy psicóloga y además mi trabajo es acompañar a las pacientes de la Clínica Eugin Colombia en sus tratamientos de reproducción asistida,  yo pensé como muchas de las mujeres que pasan por este proceso, que a mí nunca me pasaría, pero ahí estaba, preguntándome al igual que las pacientes con quienes trabajaba, será que no voy a poder ser mamá, será que espere demasiado, estaba aterrada, lloraba y me sentía completamente identificada con la presión de mantenerte tranquila mientras pasas por una de las peores incertidumbres de la vida de una mujer que quiere ser mama: la idea de no saber cuándo o cómo lograras ser mamá o más aún si podrás tener hijos biológicos.

Finalmente y gracias a una conversación con la embrióloga (Dra. Claudia López) nos saltamos la tercera inseminación que por protocolo cuando se cumplen criterios se recomienda antes de pasar al ICSI, en el fondo sabíamos que debíamos dar ese paso, para mi en particular esto era un duelo porque tenía un imaginario de que mi embarazo debía ser lo “más natural posible” pero una vez acepte nuestra realidad, logramos dar el paso. Empezamos el proceso, y en la primera transferencia de dos embriones quedamos en embarazo de Amalia, mi recuerdo más vivido de todo el proceso fue el día de esa prueba de embarazo, el equipo Eugin y digo el equipo  porque me contaron que estaban casi todos, me llamaron, conteste en altavoz y entre lágrimas Clau (embiologa) me dijo estás embarazada Marí!!! Quede en shock, y sí hubo gritos y muchas lagrimas así que al final si fue de película!!! Ahí estaba ese momento tan soñado!

Con mi historia quiero honrar la entrega de todas aquellas madres y familias en la búsqueda de un embarazo, casi nunca pensamos que vamos a pasar por esto, a veces sentimos que no podemos más que tal nunca va a ser, y bueno también hay que decir que no todas las veces se logra, desde el Equipo Eugin reconocemos la importancia de cuidar a las personas y parejas en búsqueda de embarazo.

2021-05-18T08:39:06+00:0018 Mayo 2021|Testimonios|

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