¿Puedo ser padre después de una vasectomía?

La infertilidad inducida por la cirugía de planificación familiar (vasectomía) es un problema relativamente frecuente, ya que las circunstancias de cada persona son un factor cambiante que nos obliga a veces a replantearnos situaciones que antes parecían inamovibles.

La Reproducción Humana es un área muy especializada de la Medicina, que comparte conocimientos de la Ginecología y la Biología de la Reproducción y que, gracias a que ha desarrollado procedimientos para identificar y tratar situaciones de esterilidad a veces complejas, dispone de medios suficientes para solucionar casos en los que, tras haber realizado con anterioridad una vasectomía, el varón se plantea ahora tener un hijo.

Las posibilidades terapéuticas actuales son dos:

  • Fecundación in vitro con ICSI, Inyección intracitoplasmática de espermatozoides recuperados de testículo, epidídimo o conducto deferente.
  • Microcirugía reparadora de la vía seminal (Vasovasostomía).

Los factores determinantes en la elección de una u otra opción terapéutica son, en primer lugar, la edad de la mujer (superior o inferior a 35 años) y la previsión de más de una gestación en un futuro.

En el supuesto de que la edad de la mujer sea superior a los 35 años y/o que la voluntad en el seno de la pareja sea la de no intentar más gestaciones una vez conseguida la primera, se orientaría hacia un tratamiento mediante recuperación quirúrgica de espermatozoides más FIV-ICSI.

En esta opción, el tiempo que transcurre entre la aplicación de la técnica y el posible resultado de gestación es relativamente corto y, en el caso de no desear ninguna otra gestación, no será necesario para la pareja la aplicación de métodos anticonceptivos.

Si lo que se requiere es una repermeabilización de la vía seminal con el objetivo de conseguir una gestación espontánea, la opción adecuada será la reparación microquirúrgica de los deferentes. En este caso, y en el supuesto de que se obtenga un resultado satisfactorio tanto en la presencia, de nuevo, de espermatozoides en el eyaculado como en la consecución de una gestación espontánea, la pareja deberá aplicar medidas anticonceptivas en el caso de no desear una nueva gestación. Además, con esta técnica el tiempo necesario para la comprobación de resultados es más largo, por lo que se desaconseja su aplicación en mujeres de más de 35 años.

En los casos en que después de una vasovasostomía no se consigue el embarazo deseado por persistir la ausencia de espermatozoides en el eyaculado o no ser suficientes para una gestación espontánea, se podrá plantear el uso de técnicas de reproducción asistida (FIV-ICSI).

Consiste en una serie de análisis, determinaciones y pruebas complementarias, que se realizan para conocer la fertilidad teórica de la pareja ante la planificación de un ciclo de FIV-ICSI:

En la mujer

  • Se practica un análisis de sangre, para comprobar que no existan alteraciones hormonales (FSH, LH y estradiol).
  • En el caso de que se piense que puede existir alguna patología endometrial se puede practicar una histeroscopia. Es una exploración del interior de la cavidad uterina que se realiza sin necesidad de anestesia. Permite llegar al diagnóstico de ciertos problemas y proponer el tratamiento más indicado. Si se identifica un mioma o un pólipo, por ejemplo, el tratamiento sería su extirpación, que puede realizarse en el mismo acto quirúrgico, o podría ser necesario programar una intervención posterior.

En el hombre

Al hombre se le practica, mediante anestesia local, una biopsia testicular (tomar una muestra de tejido del testículo), para extraer de aquí los espermatozoides. Esta intervención puede realizarse el mismo día de la FIV-ICSI, en fresco o antes del inicio del ciclo, en este caso la muestra obtenida es criopreservada y se descongela el día de la FIV-ICSI.

En general, los procedimientos que se emplean para tratar estos casos de esterilidad, siempre que no exista ningún problema en la mujer, pretenden obtener una muestra de semen de la calidad suficiente para recuperar los espermatozoides que se emplearán para fertilizar los óvulos de la mujer:

  • Biopsia testicular
  • Microcirugía reparadora de la vía seminal (vasovasostomía)

1.- Biopsia testicular

Se realiza con anestesia local y consiste en obtener una muestra de tejido testicular. Esta muestra se estudia en el microscopio y se identifican y recuperan los espermatozoides, los cuales serán utilizados o congelados para su empleo en la fecundación de los óvulos de la mujer. El número de espermatozoides que se obtienen en la biopsia testicular es siempre insuficiente para practicar la fecundación in vitro si no es realizando la Inyección Intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).

2.- Microcirugía reparadora de la vía seminal (vasovasostomía):

En esta situación, además de la FIV-ICSI, puede plantearse también la opción de una vasovasostomía, una intervención quirúrgica minuciosa que consiste en intentar recanalizar el conducto deferente que fue seccionado durante la vasectomía. Esta técnica se realiza con anestesia local y se emplea magnificación óptica (una lupa quirúrgica), ya que el conducto deferente debe ser reanastomosado de forma perfecta, uniendo los dos cabos. Primero se debe hacer tejido nuevo, eliminando los extremos cicatriciales proximal y distal (los puntos donde se seccionó el deferente) y posteriormente se aproximan y se suturan con hilos muy finos.
Una vez realizada la vasovasostomía debe esperarse un tiempo (varios meses) para poder evaluar el resultado, es decir, que se obtengan espermatozoides en cantidad suficiente en el eyaculado. Si bien aparentemente se trata de una solución sencilla para un caso de vasectomía, la eficacia real de este procedimiento enfrenta ciertos problemas:

  • Aunque no es habitual, no siempre es posible realizar correctamente la vasovasostomía, ya que los extremos del conducto deferente se retraen y pueden quedar muy lejos entre sí.
  • Que la cirugía sea un éxito no garantiza sus resultados, pues no es suficiente con encarar y suturar bien los extremos del conducto deferente, ya que también debe conseguirse que se recupere su capacidad de transportar el líquido seminal, y esto no se puede saber en el momento de la
    intervención. Puede suceder que en el eyaculado no aparezcan espermatozoides.
  • Aunque los dos inconvenientes anteriores se superen con éxito, puede darse el caso de que la cantidad de eyaculado o su concentración de espermatozoides no permitan obtener suficiente material para realizar una inseminación artificial. En esta ocasión se debería recurrir a la FIV-ICSI como en el caso anterior.
  • Por todo ello, cuando se desea un hijo después de una vasectomía, es actualmente más aconsejable orientarse hacia una FIV-ICSI. En el caso de que el planteamiento sea diferente, es decir, que se desee fundar una nueva familia y tener varios hijos, la opción de la vasovasostomía puede ser una buena alternativa, sobre todo si la mujer es lo suficientemente joven como para prever que su fertilidad todavía pueda conservase durante unos años.

Por todo ello, cuando se desea un hijo después de una vasectomía, es actualmente más aconsejable orientarse hacia una FIV-ICSI. En el caso de que el planteamiento sea diferente, es decir, que se desee fundar una nueva familia y tener varios hijos, la opción de la vasovasostomía puede ser una buena alternativa, sobre todo si la mujer es lo suficientemente joven como para prever que su fertilidad todavía pueda conservase durante unos años.

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