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Reproducción Asistida: ¿Y los hombres, en todo esto?

Febrero 12, 2018 por Clínica Eugin

El futuro padre tiene tanta necesidad de apoyo como la mujer que sigue el tratamiento. 

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La Reproducción Asistida es una experiencia complicada y emocionalmente dura. También para el hombre. Él sufre tanto como la mujer al no llegar a formar una familia, aunque no lo exprese abiertamente. Puede parecer insensible o dar a entender que lo es para aparentar, o bien para dar apoyo a su pareja, pues sabe que está sintiendo un dolor muy profundo.

Al miedo de no llegar a conocer la paternidad, se añade el temor de que la mujer que ama no conozca la alegría de la maternidad, y empieza a pensar en las consecuencias de este fracaso para el futuro equilibrio de la pareja. Su autoestima se resiente, ya que no sabe cómo resolverle este problema a su pareja. Le encantaría aliviar el sufrimiento mental y físico.

Se siente inútil y pasivo, y sin embargo lo que realmente le gustaría sería encontrar una solución para esta situación. Tiene la sensación de no llevar ya las riendas de su propia vida, y dificultades para aceptarlo. Sufre la pérdida de intimidad en la pareja, en su vida, donde ya no hay sitio para la pasión y el deseo, donde la ausencia de niños se hace omnipresente. Se siente diferente de sus amigos que ellos sí son padres y se sienten plenamente colmados con su paternidad. Puede sentirse aislado, pero quejarse le parece inapropiado. Entonces es cuando se encierra en sí mismo, cuando se pasa más horas trabajando o cuando tiene más ganas de salir, pero su único deseo es que el tratamiento funcione lo antes posible.

Por esto, el futuro padre tiene tanta necesidad de apoyo como la mujer que sigue el tratamiento. Necesita que le guíen y le ayuden para superar esta prueba. Habla con él, es importante mantener un diálogo abierto y sincero y una comunicación constante en la pareja. Pregúntale por sus dudas, sus miedos y sus angustias, déjale expresarse. Vayan juntos a consultar a un psicólogo, o incluso a un sexólogo, si tienes la sensación de que tu pareja se está viendo desbordado por la situación. ¡Déjale que llame al laboratorio, que vaya a la farmacia o que pida las citas, para que tome un papel activo en esta lucha! Tu pareja tiene perfectamente su lugar y, aunque la consulta de ginecología pueda intimidarle, su presencia es indispensable… ¡La infertilidad es un combate en el que deben luchar los dos!

El hombre que se convertirá en padre gracias a la Reproducción Asistida será, en todo caso, un papá diferente y totalmente volcado en su paternidad, puesto que habrá experimentado el temor de no poder vivirla nunca. Su deseo de tener un hijo se habrá multiplicado con las dificultades, hasta el punto de que será un padre excepcional, entregado y cariñoso, bien consciente del tesoro que crecerá a su lado… e infinitamente agradecido por esta alegría y esta felicidad que ha podido conocer gracias a ti.

Frédérique Vincent
Después de terminar sus estudios, Frédérique Vincent hace la maleta y se va a Inglaterra. Allí, conoce a su futuro marido. Se casan en 2008. Los meses y los años pasan muy rápido sin que llegue el embarazo. Al principio, no importa: están muy ocupados con su tiempo de ocio, el deporte, los viajes. Después, el deseo de tener un hijo se convierte en una obsesión. Cuando empieza el tratamiento de fertilidad, decide empezar a escribir su diario de mujer infértil. Muy rápidamente, su entorno le anima a seguir dando su testimonio… Actualmente, es madre de tres niños y autora de La promesse du mois, libro testimonio de la infertilidad.

La maternidad tardía, ¿una locura o una nueva realidad?

Noviembre 10, 2017 por Clínica Eugin

Los proyectos, la pareja, la situación económica y profesional nos llevan a tener hijos cada vez más tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada vez tenemos hijos más tarde. A los 35, 40, incluso 45 años, y es una tendencia que no parece que vaya a cambiar. Realizar estudios superiores durante más tiempo, la dificultad de encontrar un empleo estable, una relación amorosa sólida que tarda en concretarse o una relación fracasada, hacen que sea frecuente plantarse con 40 años y que el deseo de ser madre sea irreprimible. Es normal. Actualmente, una mujer en sus 40 es joven, dinámica, activa, autónoma y goza de buena salud durante muchos años. Es por eso, que le cuesta creer que sus ovarios envejecen y que su reloj biológico se despierta. Hasta ahora, no ha escuchado sonar la alarma y puede encontrar injusto tener que darse prisa mientras que ella se siente joven y con mil proyectos en perspectiva.

Si la mujer tiene un buen estado de salud y su reserva ovárica es correcta, es perfectamente factible afrontar un embarazo a esa edad. Como en el caso de cualquier otro embarazo, se tendrá que pasar el umbral del primer trimestre para descartar cualquier riesgo de aborto. Con un buen seguimiento médico y algunas precauciones, no deberíamos encontrarnos con ninguna complicación. Si bien es cierto que, en los casos de mujeres mayores de 40 años, notamos un ligero aumento de ciertos riesgos diabetes gestacional, cesárea, placenta previa o parto prematuro.

Si la reserva ovárica no es suficiente y los resultados no son satisfactorios ni siquiera tras someterse a una estimulación ovárica, tendremos que pensar en una donación de óvulos. Con esto, se podrá lograr el embarazo gracias a óvulos de una donante más joven. Esto reducirá los riesgos de anomalías cromosomáticas y de abortos, ya sea a los 40 años o según el caso a los 45 años si el equipo médico lo ve viable.

Hay estudios han demostrado que una maternidad tardía puede estar ligada a un mejor bienestar materno y a un mayor desarrollo socioafectivo del niño. Si el hijo nace tras un tratamiento de reproducción asistida y la madre ha tenido miedo de no llegar a serlo, asumirá este rol con gratitud. Es consciente del milagro que se ha obrado y se empleará para estar a la altura de ese don que la vida le ha dado. Y al final, eso es lo más importante para el niño. Es vital, que se siente deseado, amado y mimado con una piedra preciosa. La edad de sus padres no es al final y al cabo tan importante…

 

Frédérique Vincent
Después de terminar sus estudios, Frédérique Vincent hace la maleta y se va a Inglaterra. Allí, conoce a su futuro marido. Se casan en 2008. Los meses y los años pasan muy rápido sin que llegue el embarazo. Al principio, no importa: están muy ocupados con su tiempo de ocio, el deporte, los viajes. Después, el deseo de tener un hijo se convierte en una obsesión. Cuando empieza el tratamiento de fertilidad, decide empezar a escribir su diario de mujer infértil. Muy rápidamente, su entorno le anima a seguir dando su testimonio… Actualmente, es madre de tres niños y autora de La promesse du mois, libro testimonio de la infertilidad.

 

La fertilidad también es cosa de hombres

Marzo 8, 2017 por Clínica Eugin

Cuando llegan las dificultades para conseguir el embarazo, los hombres suelen sentir la misma angustia o incluso más que sus propias esposas.

 

 

Cuando hablamos de fertilidad, en general tendemos a centrarnos en las mujeres. Y es que hoy en día, las dificultades para conseguir un embarazo se suelen ver como un asunto que importa sólo a ellas. En realidad, existen las mismas probabilidades de que las causas de infertilidad tengan un origen masculino o femenino. Por si fuera poco, las dificultades para concebir pueden angustiar más a los hombres que a las mujeres, dado que a ellos les suele resultar más duro abordarlas abiertamente.

El estigma de la infertilidad

Aunque hablar de problemas de fertilidad es duro para cualquiera, un nuevo estudio publicado en el Reino Unido revela el gran estigma que todavía pesa sobre la fertilidad masculina. Según los resultados de esta encuesta, en la que se entrevistó a más de 2.000 hombres, más de la mitad sienten que no pueden tratar sus preocupaciones en torno a la fertilidad con sus parejas, y mucho menos con la familia y los amigos. Un porcentaje similar de encuestados reconoce que tampoco hablarían de esto con su médico. Para una cantidad significativa de hombres, la fertilidad es un tema tabú muy difícil de tratar con otra persona.

Estilo de vida y fertilidad

La encuesta también investigaba los estilos de vida de los hombres y preguntaba a los participantes qué grado de conocimiento tienen sobre su impacto en la fertilidad. La mayoría ignoran que la edad puede tener efectos negativos en la fertilidad masculina y cerca de la mitad desconocen que el sobrepeso o la obesidad pueden comprometer sus opciones de tener una familia. Tan solo el 55% son conscientes de que una infección de transmisión sexual puede condicionar su fertilidad en el futuro, lo que no deja de sorprender, ya que esta es una afirmación habitual cuando se discute sobre infecciones de transmisión sexual como la clamidia.

El estudio también preguntaba si los hombres están dispuestos a cambiar su estilo de vida para proteger su fertilidad. Aunque la mayoría, el 64%, sabe que el cigarrillo y el alcohol pueden ser contraproducentes, muchos de los encuestados que reconocen estos efectos siguen fumando habitualmente o ingiriendo cantidades excesivas de alcohol.

Así reaccionan ellos a los problemas de fertilidad

Tampoco se dejaba de analizar cómo la existencia de alteraciones de la fertilidad puede afectar la vida y las emociones de los hombres. Alrededor de un tercio de los encuestados admiten haber experimentado algún tipo de problema de fertilidad. Para la mayoría, esta situación perjudicó la relación con su pareja, y un tercio admite que también afectó a su vida laboral. Lo que quizá resulte más llamativo es que el 40% de este grupo coincide en que las dificultades para concebir tuvieron un efecto negativo en su bienestar psicológico.

Estos resultados muestran que, al contrario de lo que a menudo se cree, los problemas de fertilidad pueden tener un impacto devastador en la vida de los hombres. Ellos sienten que deben mostrarse fuertes ante sus parejas cuando ambos afrontan dificultades, pero lo que este sondeo deja claro es que muchos hombres reprimen sus emociones. Ellos también sienten tristeza y dolor cuando buscan, sin éxito, ser padres. Y muchos de los encuestados sienten que no recibieron tanto apoyo e información sobre cuestiones de fertilidad como hubieran deseado.

Cuando una pareja lo intenta y lo intenta y no consigue el embarazo, muy a menudo parece que los hombres se sienten especialmente incómodos a la hora de buscar ayuda, sobre todo cuando entra en juego la dimensión emocional. Hacer entender que la fertilidad no es sólo un problema que afecta a las mujeres puede servir para que todos adquiramos conciencia de esta realidad. Y también contribuirá a que los hombres que se enfrentan a problemas de fertilidad puedan contar con más información y apoyo en el futuro.

 

KATE BRIAN
Escritora y periodista
Kate Brian es periodista, escritora y autora de cuatro libros sobre maternidad y fertilidad, incluyendo The Complete Guide to IVF. Kate empezó a escribir des del punto de vista de las pacientes sobre infertilidad tras haber realizado ella misma un tratamiento de fecundación in vitro.
Actualmente, Kate colabora en varios medios como experta en fertilidad y escribe su propio blog, donde aporta las últimas noticias y puntos de vista sobre temas relacionados con fertilidad así como consejos útiles y recursos para quien está intentando tener un bebé.

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Reproducción asistida: cómo seguir sintiéndote positiva y orgullosa de ti misma.

Enero 26, 2017 por Clínica Eugin

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Frédérique Vincent

Empecé a valorar todo lo que ya tenía en mi vida: un esposo adorable, un trabajo interesante, amigas, salud… En vez de llorar por lo que no tenía.

Durante los sucesivos tratamientos de reproducción asistida que realicé, vi como a medida que iban pasando los meses cada vez más tenía sentimientos negativos, incluso nocivos, que se iban apoderando de mí. Empecé a verme fea y gorda. Después, pensé que no merecía ser mamá y que mi esposo merecía algo mejor; una mujer guapa, alegre y fértil que le pudiera dar tantos niños como quisiera. Yo, sin embargo, era incapaz, una inútil que no era digna de su amor ni de la atención de mi entorno. Tampoco era digna de ese pequeño ser que decididamente no quería crecer dentro de mí.

 
Poco a poco, entré en una depresión. No hacía nada. Como estaba focalizada en mi infertilidad, no tenía energía para nada más. Cada vez sonreía menos, hasta que dejé de hacerlo por completo. Dormía mal, algunas noches las pasaba en blanco. Tenía sueños extraños donde siempre aparecían bebés llorando o que se hacían daño delante de mí. Empecé a dejar de hablar; de todos modos, no tenía interés en nada. Ya no compartía ni mi dolor, ni mis esperanzas, necesidades o deseos con nadie… Ni con mi propio esposo. Mis amigas y mi familia hacía tiempo que habían dejado de escucharme.

 
Entré en un círculo vicioso en el que estaba frustrada, decepcionada, irritable… Constantemente me hacía reproches sobre todo, y era incapaz de salir de este círculo, puesto que seguía sin conseguir lo que tanto deseaba.

 
Fue muy difícil vivir con esos sentimientos. Sin duda, la cosa más difícil que viví durante todo el tratamiento. Algunas dirán que el dolor físico de las inyecciones es intenso, pero en el fondo, desaparece al cabo de unos minutos. El sufrimiento psicológico, en cambio, persiste incluso cuando el tratamiento termina. Solo la esperanza de comenzar de nuevo un tratamiento permite mantener un poco de dignidad y autoestima. Pero, ¿cómo seguir sintiéndose orgullosa, positiva, segura de sí misma y con confianza en el futuro cuando el embarazo no llega?

 
Un día, comprendí que si vivía rodeada de sentimientos y pensamientos negativos, me sentiría constantemente mal tanto física como mentalmente. Me forcé entonces a creer que un embarazo era posible, que todos somos capaces de ello, que esto es solo un contratiempo. Valoré todo lo que ya tenía en mi vida (un esposo adorable, un trabajo interesante, amigas, salud), en vez de llorar por lo que no tenía. Decidí ser fértil de otra manera: creando, dando y ayudando a los otros. Vi el fracaso como un trampolín hacia un futuro mejor, en vez de como algo definitivo. Me fijé objetivos ambiciosos, eso me daba la sensación de ser capaz de llevar a cabo un proyecto difícil. Poco a poco, recuperé la confianza en mí. Me respeto de nuevo. Mi mente es positiva. Siento que, gracias a este nuevo enfoque, me llegará antes eso que siempre he deseado…

Frédérique Vincent
Después de terminar sus estudios, Frédérique Vincent hace la maleta y se va a Inglaterra. Allí, conoce a su futuro marido. Se casan en 2008. Los meses y los años pasan muy rápido sin que llegue el embarazo. Al principio, no importa: están muy ocupados con su tiempo de ocio, el deporte, los viajes. Después, el deseo de tener un hijo se convierte en una obsesión. Cuando empieza el tratamiento de fertilidad, decide empezar a escribir su diario de mujer infértil. Muy rápidamente, su entorno le anima a seguir dando su testimonio… Actualmente, es madre de tres niños y autora de La promesse du mois, libro testimonio de la infertilidad.

10 alimentos que mejoran tu fertilidad

Diciembre 28, 2016 por Clínica Eugin

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Si estás pensando en tener un bebé, es importante que prepares tu cuerpo para las exigencias que trae un embarazo.

Acá te recomendamos algunos alimentos con los que puedes mejorar tu dieta y tus posibilidades de concebir:

1 DHA: El ácido docosahexaeónico (DHA), es un ácido escencial Omega3. Es fundamental para el equilibrio hormonal, el sistema inmune y la salud de los ovarios y óvulos. Puedes encontrarlo en alimentos como salmón, atún, nueces, aguacate y lechugas.

2 Huevos: Ricos en proteínas y con infinidad de formas de preparación. Tambien contienen vitaminas B12 y D.

3 Hierro: Ayuda en el inicio del embarazo, evitando la anemia postparto. Lo encuentras en el pollo, la carne magra, algas, brócoli, espinacas y perejil.

4 Ácido Fólico: Es una vitamina B que ayuda a prevenir defectos en la médula espinal y cerebro. Lo obtienes de la lechuga, el brócoli, los esparragos, las lentejas y el maní.

5 Calcio: Ayuda a mantener los músculos, el sistema nervioso y circulatorio en perfectas condiciones. Consume alimentos como leche, quesos, yogures, lechuga y coliflor.

6 Fibra: Una dieta alta en fibra, baja en grasa y azúcar desde una edad temprana ayuda a reducir los riesgos en la edad adulta de padecer el Síndrome del Ovario Poliquístico.¿Dónde lo encuentras? Germen de trigo, salvado, cebada, centeno, avena, alcachofa, espinacas, acelgas, ciruelas, almendras y cacahuetes.

7 Zinc: El zinc es el único mineral que ha demostrado lograr un incremento de las tasas de fertilidad. Lo encuentras en la carne magra, pollo, mariscos, huevos, cereales y jengibre.

8 Ácidos grasos Omega 3: Son fundamentales para el equilibrio hormonal, el sistema inmune y la salud de los ovarios. Puedes encontrarlo en los langostinos, atún claro, sardinas, salmón, etc.

9 Antioxidantes: Protegen las células del cuerpo de los daños causados por los radicales libres (naranjas, limones, pomelos, limas, melón, tomate, ajo, etc.)

10 Agua: es importante consumir grandes cantidades de líquidos. Es aconsejable, si estas buscando embarazarte, que dupliques la ingesta hasta llegar por lo menos a los 2 litros u 8 vasos de agua para mantenerte bien hidratada.

No olvides que los hábitos de vida saludables, la dieta y el ejercicio complementan y preparan positivamente a tu cuerpo para que logres tu objetivo de ser mamá.

 

Referencias:
El Semanario: Sección Salud
www.salud180.com

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